1999 se convierte en el punto de partida.
La idea de crear una Fundación nace con la esperanza de hacer florecer, con esfuerzos y tiempo, el sueño de aportar un poco a la construcción de un todo.
 

Las cantidad de enfermos renales con necesidades básicas insatisfechas se  convierte en una alarma que fija el norte hacia dónde dirigir nuestra atención. En el área de servicios médicos, La prestación de servicios de nefrología se convierte pues en el paso inicial.

Al cabo de un tiempo, la Fundación se da cuenta de la importancia de llegar un poco más allá y expandir su ayuda . Al grupo de beneficiarios iniciales se unen otros como la Fundación Paola Andrea Velásquez Vivas para niños con Cáncer en Barranquilla y el hogar geriátrico Sagrado Corazón de Jesús en Zipaquirá, a quienes la Fundación Mundo Sin Cáncer ayuda desde entonces con la provisión de equipos e insumos médicos necesarios para sus áreas de atención.

Así pues, la fundación se da a la tarea de estimular y fomentar una labor que si bien  hasta el día de hoy no ha terminado de crecer, ya es capaz de dar frutos y satisfacciones para todos aquellos que colaboren y se identifican con su causa.